Por: Oscar Zapata
Arequipa tiene una posición privilegiada y se está convirtiendo en una gran plataforma de conexión para el sur del Perú con los mercados nacionales e internacionales. No se trata solo de una posibilidad futura. La región ya es una potencia exportadora y cuenta con infraestructura y proyectos que ampliarán significativamente su capacidad productiva y logística. El momento exige aprovechar esta ventaja y evitar que nuevas oportunidades vuelvan a quedar en el camino.

En 2025, Arequipa fue la principal región exportadora regional del país, con más de US$8.400 millones en envíos. A esto se suma el puerto de Matarani, que movilizó más de 8,3 millones de toneladas ese mismo año y registró un importante crecimiento en el movimiento de contenedores. Estos resultados muestran que existe una gran base económica sobre la cual seguir construyendo.
Ahora aparecen nuevas oportunidades. La aprobación del Plan Maestro del terminal portuario de Corío abre la puerta a una infraestructura multipropósito que podría fortalecer la conexión del sur con otros mercados, incluido Brasil. El proyecto contempla una inversión superior a US$800 millones. Es una oportunidad que no debería postergarse.
Pero un puerto, por sí solo, no transforma una economía. Necesita carreteras que permitan mover productos con eficiencia y energía suficiente para acompañar el crecimiento. Por eso son importantes los avances en el corredor Arequipa-Matarani y en la vía Arequipa-La Joya, así como el proyecto de transporte de gas natural hacia el sur, que contempla una inversión cercana a US$2.000 millones y atravesando Arequipa y Moquegua.
El desafío está en conectar todas estas piezas. Arequipa necesita una visión integral que conecte producción, carreteras, puertos y energía. También requiere coordinación entre el sector público, las empresas y las Cámaras de Comercio para identificar oportunidades y convertirlas en proyectos concretos.
Desde las regiones se ha demostrado que existe capacidad para generar empleo, inversión y exportaciones. Ahora corresponde crear las condiciones para que esa capacidad pueda crecer y conectarse mejor con el mundo. No podemos darnos el lujo de tener proyectos estratégicos que avancen por separado ni de esperar otros años para cerrar las brechas que hoy limitan su impacto.
Arequipa puede ser una puerta al Pacífico y una plataforma para el desarrollo del sur. El reto es convertir esta oportunidad en una estrategia compartida y pasar de los proyectos a los resultados. Si Arequipa avanza, el sur puede avanzar con ella.
Diario: EXPRESO, 2 Oct 2026 02:11 h
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